martes, 15 de julio de 2008

MEMORIAS DE EL NARANAJAL



MEMORIAS DE EL NARANJAL



AUTORA.: LICDA. FANNY SANTANA

Agradecimientos

A mis padres, Bienvenido Santana y
María Ernestina Santana
A mi esposo Fremio Hernández,
A mis hijos/as Fremio, Yahelis, Norelys
y Gabriel Hernández Santana.





PROLOGO
AUTOR. LIC. WILLIAM DARIO MEJIA, POETA NACIONAL
Unas Palabras

San José de Ocoa es hoy uno de los lugares de República Dominicana con mayor cantidad de escritores, si nos atenemos al número de habitantes y a su tamaño geográfico; así como al escaso tiempo que tiene organizada como estructura comunal.

Debemos anotar que fue Pedro Santana quien convirtió en común en 1859, hace a penas unos ciento cuarenta años.
Para darle solidez a esta afirmación, basta pensar solo en algunos nombres de escritores ocoeños de nacimiento y de convicción; los poetas: Juan Bautista Castillo y Emilio Mesa; los narradores Ramón Tejeda, Víctor Martínez, Viriato Sensión, y William Mejía, premios nacionales de novelas, estos dos últimos; los dramaturgos José Peña y Franklin Mejía; los investigadores Alexis Read y Pascual Casado y los ensayistas y los ensayistas y compiladores Ramón Báez y Darío Tejeda.
Esto sin mencionar una caterva de escritores jóvenes, y ya no tan jóvenes, que hacen su labor en silencio, en su pueblo o en cualquier punto del mundo.
Uno de esos valores ocoeños, valores silenciosos que por timidez o por falta de tiempo no había publicado todavía, es Fanny Santana, Maricrí, naranjalera que vive las tradiciones de su tierra hasta el punto de brotar en su alma este trabajo.
Ella nos viene con un trabajo sin muchas pretensiones literarias: ´¨Memorias de El Naranjal es un pequeño ensayo que nos presenta las cosas de su lar nativo.
Suponemos que Santana no ha tenido otra idea que hacernos vivir sus vivencias y las vivencias de los ancianos que la rodean: sus costumbres, sus creencias, sus avatares y hasta sus leyendas, pero, ¿ qué más puede querer contarnos un escritor?
No me sorprende, bajo ninguna circunstancia, que ya se vaya a conocer el primer libro de esta autora; pues sabíamos de ella desde hace algo más de dos decenios. La conocimos allá, por los años ochenta, cuando apenas una niña, y estamos convencidos que estuvimos entre los primeros localizadores de su talento. No bastó haber visto dos o tres poemas suyos, y le dijimos de inmediato: Tú serás una escritora si perseveras.
Aquella vez quedamos sorprendidos por el poder de las imágenes de ´´esa muchachita. Y confirmamos ahora la intuición de hace veinte años.
Trozos que aparecen en su libro nos prueban esta aseveración. Veamos el siguiente:
´´!oh, naturaleza mía que hermosa eres, modificadora de la brisa más rica de toda una primavera de ensueños; de musgos, de ruiseñores, de palomas y de palmeras! ´´
Es la expresión de un poeta narrativo, que sabe aprisionar la imagen y devolvérnosla convertida en palabras y formas. Y esta otra:
´´ transcurrían así los días, las horas y las hojas desvaídas por la prontitud del mismo tiempo, que pasa y pasa, pero en cada atardecer, en cada nueva aurora, deja huellas que son imborrables, como las cicatrices que en la roca estampa el agua.´´
Es un precioso símil, propio de los grandes narradores, compenetrados con la tierra, con la lluvia y con el sol.

De esta misma catadura, pongámosle atención a este fragmento:´´ comienza la algarabía; se observa la verde montaña abrir sus copas al mundanal ruido, y como un poemario de amores, la mañana revienta en trinos, y las palmeras se han puesto en fiesta.´´
Esta prosopopeya no puede salir de la pluma de cualquiera que quiera escribir, si no de aquel espíritu que está castigado por la inspiración; que se ve aguijoneado a cada instante para hacer brotar de sus adentros todo eso que lucha para salir convertido en belleza.
Por eso nos atrevemos a decir que este trabajo de Fanny Santana solamente es el anuncio de la gran narradora que habrá de llegar, de una buena novelista que debemos gastarnos los ocoeños, que tan escasos hemos sido en nombres femeninos que se destaquen en la literatura, teniendo como tenemos tantas estudiantes y profesoras que se han quedado solamente en su pequeño diario o en unos cuantos poemas garabateados en sus mascotas ¡Anímense mujeres ocoeñas!
Vale destacar también que MEMORIAS DE EL NARANJAL es un buen esfuerzo investigativo y metodológico. Sus datos y conclusiones no podrían servir sólo para la recreación de los naranjaleros, sino que pueden ser usados como fuente de consulta para conocer los usos de los sueños de una comunidad ocoeña que es como decir campesino ocoeño, o sureño en general; porque, en esta región, los caracteres se reiteran con pequeñas variaciones de uno a otro lugar.
La indagatoria sobre el origen de los toponímicos es interesante; como lo es también la historia geográfica de la comunidad, sus primeros apellidos; la evolución de la microeconomía y su hacer cultural antológico, con la reseña de cada uno de los aspectos, incluido el religioso y la escolaridad; así como la irrupción de las instituciones sociales que le dan un nuevo impulso en la vida comunitaria.

Leer este trabajo significa conocer un poco la vida ocoeña o sureña, de ayer y de hoy, pues hay que recordar, como si fuera un mandato sin discusión, que ´´las historias particulares de cada comarca ayudan a entender mejor la historia general de la nación dominicana.´´

William Mejía


PRESENTACIÓN

El Naranjal, comarca de San José de Ocoa, es una tierra inspiradora, en donde el hombre estampa sus esfuerzos para romper las barreras de la ignorancia y abrir paso a la reflexión.
Es que el siglo XX, en sus últimos momentos, le ha producido un parto al porvenir, y he aquí el alfa de la historia de una comunidad rural ocoeña: ´´ Memorias de el Naranjal´´ como fruto de la excesiva audacia y de las lecturas e investigaciones de su autora.
Este trabajo nace gracias a las cabezas canas que iluminaron mis indagatorias, con el objetivo de dar a conocer las perspectivas de este paraje.
Es preciso especificar las gracias a algunos de ellos /as, por los datos valiosísimos que aportaron para este libro. Gracias del alma, a:
· María Oliva Santana
· Rafael Abreu Mora ( Tijén)
· Luís María González ( Viejo Luís)
· Francisco Mejía Báez ( pancho)
· Pascual Reyes
· Roberto Santana Peguero
· Altagracia Castillo ( Tití)
· Ana Julia Castillo ( Julita)
· Luisa Rodríguez Castillo ( vieja Luisa)
· Ciriaca Santana
· Manuel Santana( Manengo)
· Domingo Mejía
· Gilberto Rodríguez
· Bilinde Santana
· Juan Antonio Pérez ( Toñito )
· Carlos Chalas
· Graciela Mejía Báez ( Chela)
· Juan Bienvenido Martínez ( Dulce)
Además a la doctora Gisela Inés Rojas, por facilitarme hojear los viejos libros de la oficialía Civil de San José de Ocoa y que guardan parte de la historia de nuestro pueblo.

¡Oh Dios!, sacude tu pluma para glorificar los pinceles que entintaron las viejas páginas de esos libros. Allí, en varios de ellos, ¡qué lindo se vio el nombre de mi Naranjal. En ellos escudriñé tantas páginas ya débiles por el tiempo!
Mis pupilas vislumbraban desde lejos ese nombre, El Naranjal, tierra que me vio nacer. Allí estás Naranjal, porque estás entretejido con el pueblo de San José de Ocoa, formando parte de sus primeras secciones. Todos tus hijos te recuerdan, te quieren, se preocupan por ti; pero aquí te tengo en estas letras, para que sea inolvidable y tus huellas se observen desde el más allá.
un reconocimiento especial para Elizabeth Pérez Santana, por haber sido la madre amorosa de mis hijos, durante el tiempo de investigación, hágase el mismo extensivo a todos mis hermanos, por apoyarme en esta tarea, y por compartir conmigo la niñez más bella del mundo, a los maestros que me encaminaron por la ruta de la lectura edificante, especialmente a Thelma Sánchez de Santana, Altagracia Santana (Chichó).
y de todo el esfuerzo realizado, he aquí mi corazón fructificando con la mies de la paciencia y del anhelo.

Licda. FANNY SANTANA

CAPÍTULO I:

SITUACIÓN GEOGRÁFICA

Nuestra comarca se halla rodeada por unas lozanas y verdes montañas que la confunden con las bellas descripciones de Colón en su Diario de Navegación, todos sus límites geográficos son montañas que nutridas de aire fresco, saturan el panorama acogedor de esta tierra.

LÍMITES.

Esta comunidad limita al Norte con la sección La Ciénaga, al Sur con la comunidad de Parra, al Este con Arroyo Hondo, al Oeste con Sabana Larga.

En medio de estas comunidades descansa tranquilo y lleno de ensueños mi amada tierra que son pequeños los grandes verbos para describirla, pues el aire fresco que expanden sus límites forman un bullicioso torbellino de gracia y amor indescriptibles.


UBICACIÓN

Esta comunidad se haya localizada en la región sur del país a unos 116 kilómetros, al oeste de la ciudad de Santo Domingo, corresponde su ubicación política al municipio de San José de Ocoa, que forma parte de la provincia peravia, una de las 30 provincias de la República Dominicana. El naranjal está a 500 metros sobre el nivel del mar.

DIVISIÓN POLÍTICA

La primera relación geográfica, hallada en San José de Ocoa, fue publicada en el libro, “Un siglo de vida ocoeña, de José Agustín Concepción” Pág. 31 de 1881 en la cual se citan nueve secciones que son: Tumbaca, Nizao, El
Pinar, Sabana Larga, El Limón, “Naranjal”, Amarradero, Las Lagunetas y Yayalito.

De acuerdo con la división territorial de 1939 ya la comunidad contaba con un total de 34 secciones y todavía El Naranjal conserva su situación de sección, pero al operarse en 1957 la reducción de las secciones de los municipios del país. Las de San José de Ocoa, se fusionaron en 19, estando El Naranjal en su misma posición seccional.

Sería por densidad de población que el nuevo reajuste de las secciones del país en 1959, las secciones vuelven a ser 9 como en 1881, pero con las denominaciones siguientes:

Los Anones, Arroyo Cañas, La Ciénaga, La Horma, Nizao, El Pinar, Los Ranchitos, Rancho Arriba y EL Rosalito, es posible que por la población El Naranjal quedara diluído en la sección La Ciénaga a la que actualmente pertenece como paraje, es decir, es paraje desde 1959 hasta nuestros días. Lo que consta, que El Naranjal es paraje hace 39 años.
Fuimos paraje adscrito a la sección La Ciénaga, desde 1959 hasta el 18 de Septiembre de 1997, o sea, fuimos paraje por 38 años hasta que en un frío atardecer de Septiembre cuando ya el Sol llegaba al ocaso, cuando las palmeras organizaban el viaje a sus nidos y cuando se realizaba un parto al pueblo de San José de Ocoa, que dio a luz a la nueva designación de sección, por razones de que la sección la Ciénaga fue elevada a Distrito municipal, auspiciado por la Comisión de
Interior y Policía y de la Cámara de Diputados de la R.D. precedida por un grupo de Legisladores de las distintas Provincias del país celebrada en los salones de la Casa Club, Campo Verde a las 4:30 P.M. contando con la presencia de los principales líderes de la Comunidad, los cuales habían realizado el acuerdo siguiente: que si se eleva La Ciénaga a Distrito Municipal y el Naranjal asciende a sección que no sea perteneciente al nuevo distrito sino al pueblo de San José de Ocoa.
Esta Comisión estuvo dirigida por el entonces Presidente de la Cámara de Interior y Policía el Diputado por el Ceibo Hipólito Castro, hombre preparado en asuntos que le competen y los demás eran: Diputado Valdez Hilario; Diputado Guillermo Castillo, por la Provincia Peravia, quien corrió nuestros lares en su niñez tumbando mangos a pedradas en su tierra natal.
Diputado Carlos Gómez (Pedernales); Dip. Miguelín Espinal y Eduardo Read, Diputado por el municipio de San José de Ocoa; Secretaria María Elena Dotel y Josefina Báez, ambas ejercen sus funciones en la Cámara de Diputados de República Dominicana; Orlando Macea, Síndico municipal por San José de Ocoa.

TOPONIMIA

Naranjal proviene del vocablo árabe (Naranch) que significa plantío de naranjas.

De acuerdo a indagaciones realizadas, esta comunidad habitada máximamente por extranjeros, según el censo comunal de 1893 dispuesto por la sociedad Progreso Ocoeño en la común había 44 extranjeros de estos habían 28 en la zona urbana y 16 en la zona rural, de estos últimos habían 13 residentes en el Naranjal.(1)

*(2)Según las investigaciones en la gaceta oficial en los viejos libros de 1893 y siguientes de esos 13 extranjeros habían españoles y árabes, podría ser que éstos que fueron raigambre de los primeros pobladores, junto con algunos banilejos matrimonios, que habían decidido disfrutar de las frescas brisas de esta hermosa comarca, hayan bautizado esta tierra con ese nombre, pues en la parte geográfica más visible está la “Loma Redonda” que hace frontera con Sabana Larga, según esos viejos robles con su hilillo de canas recuerdan que esa Loma estaba poblada de naranjas, que en tiempo de reproducción se observaba todo amarillo de tantas naranjas, que el añil del tiempo no ha podido extinguir, pues en la actualidad esta Loma se nutre de este árbol.

Es posible que esos Árabes bautizaran estas tierras con este vocablo árabe “Naranch”; según el diccionario Laurousse aprobado por la Real Academia de la Lengua Española significa plantío de naranjos, árbol de la familia de la rutáceas de follaje siempre verde, cuyo fruto globoso y dulce es la Naranja¨
*(1) Un Siglo de Vida Ocoeña. José Agustín Concepción. Pág. 203

Es pues, que nuestro nombre proviene de la naturaleza misma, en cuyo interior hayamos ese sabor agridulce que nos deleita, al abrir la naranja se derrama sobre el paraíso esa dulzura inexplicable, y baña a toda la geografía verde, bella y ensoñadora, que es la tierra que nos vio nacer.

Esta comarca de El Naranjal se halla actualmente dividido en sectores que son los mismos que formaron parte de las primeras aldeas .A saber:

a) CEITA: llamado así en honor a Carlos CEA, poblador de aquel laborioso sector, el más remoto y el más poblado del siglo pasado.

Junto a los CEA también habitó esta aldea Francisco Mejía Moreta, hombre llevador del tesón trabajador que hoy se alberga en su descendencia lares estos que han sabido esparcir el espíritu trabajador para aportar en cada primavera, en cada mañana y al ulular del viento en los naranjos un granito de arena de la cual tenemos grandes cosechas de progreso y prosperidad. Nuestra comunidad, con moradores dignos, trabajadores, honrados y pacíficos es una sola familia, todos y c/u descienden de los mismos troncos, y a través del tiempo han mantenido esa unidad familiar que es resultado de las buenas y sanas maneras de la conducción del hombre Naranjalero.

b) EL RODADERO: Este riscal sector, nutrido de picos montañosos formando parte del cinturón que rodea las cercanías de nuestras llanuras; llanuras éstas convertidas en observadoras del verde panorama que cubre las cimas de éste; quizás este sector que hizo rodar sus peñascos y troncos llevando en su deleitante paseo arbustos y hierbas, también en las profundas raíces de sus añascos árboles vive la tea incendiaria de nuestras fontanas que las férreas sequías no han podido absolver en el devenir del tiempo reposando sus aguas en el poso de Isidro llamado así en honor del Catalán Español Isidro Rodríguez, poseedor de estas ricas montañas.

Las fuentes del Isidro que aunque en letargo tienen su suplente que son las aguas de la Sata, fontanas estas que han sabido conservar el añil de nuestras linfas, en sus grandes rocas y en sus lejanos escondites que sólo se ha escuchado chirriar de grillos y cantar de pájaros hilvanados por el fresco aire y las bellas sombras de sus manglares.
Se llama Sata en honor a Josecito Soto, porque era propietario de estas ricas tierras, a este señor le llamaban Josecito la Sata, o sea, que este patronímico es derivado del apellido Soto.
El nombre de este sector, de los que forman parte de nuestro adorable terruño, La Sata que actualmente cuenta con 10 viviendas, nutridas de gentes sencillas, humildes y dignas, manteniendo una fuerte unidad familiar descendientes de Cosme Rodríguez de origen español, y de Juan María Castillo hombres que supieron llevar la consigna del trabajo en sus enaltecedores hombros para darnos ese preciado líquido que hoy recibimos de sus propios esfuerzos.

Una anécdota de éstos es que cada 27 de febrero celebraban una noche de vela para que esas aguas nunca se secaran y hoy todavía nos alimentamos de esos valiosos esfuerzos de estos emblemas naranjaleros.

c) LA CAÑADA ABAJO: La entrada del Naranjal que sus primeros habitantes bautizaron como “La Cuchilla”, este término que según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa Ceja de la Sierra o Cadena de Montañas// Loma o Cumbre de Montañas prolongadas características de la común de San José de Ocoa.

Esta parte frontera con el Ojo de Agua he podido nombrarla como el corazón de mi tierra, pues todo el naranjalero que llega respira hondamente el aire fresco que sopla desde los verdes palmares que se vislumbra al llegar, descubriéndose el paisaje saturado del perfume puro de sus florestas.

Este sector ubicado a la derecha de la carretera principal, cundido de platanales, guandulares y otros árboles es lo primero que vemos al llegar, aquí se asienta alegre y trabajador el poblado de Cañada Abajo, cuyos bohíos sobresalen entre los diversos árboles que lo nutren.


Este poblado “Cuna de los Santanas” de El Naranjal, aquí se dieron cita los más viejos robles que habitaron mi amada tierra.

Era costumbre de nuestros antecesores formar una aldea alrededor del principal tronco de la familia.

Así, como lo hizo Carlos Cea en Ceita, Cosme Rodríguez en la Sata así lo hizo Silvano Santana y Petronila Enríquez en la Cañada Abajo, formando la aldehuela con los predios de sus hijos todos, forma de vivir que aún se conserva en nuestros habitantes siendo ejemplo el señor Rafael Abreu Mora (Tigen) padre de toda una aldea naranjalera.

Esta cañada primer camino del paraje, cubierta por el deleitante frescor de sus árboles y el chui-chuí de las palmeras desafiando el son del aire que sopla en los atardeceres, por este lugar, en que hacían gira a toda porfía los ruiseñores y rolones, dieron sus primeros pasos nuestros recordados primeros pobladores a pie o en animal; estuvo cundido de un arrolluelo que hacía más frescos los amaneceres, agua que nacía en las fuentes de la Sata e iba a desembocar en el arroyo donde cada uno hacía rodar su figura para pasar momentos alegres, donde iban a realizar labores hogareñas, ocupación principal de la hacendosa mujer naranjalera.

Esta parte formada por unas fértiles llanuras donde sembraban nuestros labradores caña para ser procesada en los ingenios que existían en los primeros tiempos.

Actualmente la Cañada Abajo nutrida de gente sencilla y humilde orgullosa de vivir en este lugar que propaga en sus brisas toda la belleza de la topografía del terruño.
Como han narrado los grandes escritores dominicanos, a nuestra cultura, a nuestros primeros pobladores (indígenas) les gustaba formar sus tribus siempre a orillas de ríos y arrollos, costumbre esta que también llevaron a cabo nuestros primeros pobladores o remotos poblados de El Naranjal.
Según las entrevistas realizadas a todas las personas mayores de 90 años, los principales poblados del Naranjal eran:
Ceita: En este lugar nace una agua en la parte Este y en el Oeste, una se halla en los terrenos de José Santana denominado El Poso de José, la otra fuente nace en las tierras propiedad de “Carlos Cea”, hoy “Conuco de Negra”.
La Sata, donde también nacen las aguas que nos alimentan actualmente entre otras.
·Cañada Abajo, donde hacían paseo las aguas de la Sata para desembocar en el Arrollo, aguas que todavía se conservan.
La Cachimba dentro del marco de todos esos sectores no puedo dejar de mencionar este lugar, pues es uno de los lugares de los aires más frescos de esta tierra, pues se sabe que aquí no hubo población grande en tiempos lejanos, como existe actualmente, pues lo forman un grupo de familias descendientes de José Ma. Chalas y Marcelino Pérez.
Quizás este nombre, nos lleva a pensar que eran grandes fumadores o fabricadores de cachimbos, pero La Real Academia española designa este término rioplatense como “Río poco profundo”, pues también por aquí se dieron cita nuestras limpias aguas; al fondo de este sector hay una cañada, por la cual corrió abundante agua cubierta de una vegetación bellísima de mangos y otros árboles.
Naranjal Abajo, del sector Cañada Abajo se fue expandiendo la familia y fueron éstos los que formaron el primer poblado del Naranjal Abajo.