TOPONIMIA
Naranjal proviene del vocablo árabe (Naranch) que significa plantío de naranjas.
De acuerdo a indagaciones realizadas, esta comunidad habitada máximamente por extranjeros, según el censo comunal de 1893 dispuesto por la sociedad Progreso Ocoeño en la común había 44 extranjeros de estos habían 28 en la zona urbana y 16 en la zona rural, de estos últimos habían 13 residentes en el Naranjal.(1)
*(2)Según las investigaciones en la gaceta oficial en los viejos libros de 1893 y siguientes de esos 13 extranjeros habían españoles y árabes, podría ser que éstos que fueron raigambre de los primeros pobladores, junto con algunos banilejos matrimonios, que habían decidido disfrutar de las frescas brisas de esta hermosa comarca, hayan bautizado esta tierra con ese nombre, pues en la parte geográfica más visible está la “Loma Redonda” que hace frontera con Sabana Larga, según esos viejos robles con su hilillo de canas recuerdan que esa Loma estaba poblada de naranjas, que en tiempo de reproducción se observaba todo amarillo de tantas naranjas, que el añil del tiempo no ha podido extinguir, pues en la actualidad esta Loma se nutre de este árbol.
Es posible que esos Árabes bautizaran estas tierras con este vocablo árabe “Naranch”; según el diccionario Laurousse aprobado por la Real Academia de la Lengua Española significa plantío de naranjos, árbol de la familia de la rutáceas de follaje siempre verde, cuyo fruto globoso y dulce es la Naranja¨
*(1) Un Siglo de Vida Ocoeña. José Agustín Concepción. Pág. 203
Es pues, que nuestro nombre proviene de la naturaleza misma, en cuyo interior hayamos ese sabor agridulce que nos deleita, al abrir la naranja se derrama sobre el paraíso esa dulzura inexplicable, y baña a toda la geografía verde, bella y ensoñadora, que es la tierra que nos vio nacer.
Esta comarca de El Naranjal se halla actualmente dividido en sectores que son los mismos que formaron parte de las primeras aldeas .A saber:
a) CEITA: llamado así en honor a Carlos CEA, poblador de aquel laborioso sector, el más remoto y el más poblado del siglo pasado.
Junto a los CEA también habitó esta aldea Francisco Mejía Moreta, hombre llevador del tesón trabajador que hoy se alberga en su descendencia lares estos que han sabido esparcir el espíritu trabajador para aportar en cada primavera, en cada mañana y al ulular del viento en los naranjos un granito de arena de la cual tenemos grandes cosechas de progreso y prosperidad. Nuestra comunidad, con moradores dignos, trabajadores, honrados y pacíficos es una sola familia, todos y c/u descienden de los mismos troncos, y a través del tiempo han mantenido esa unidad familiar que es resultado de las buenas y sanas maneras de la conducción del hombre Naranjalero.
b) EL RODADERO: Este riscal sector, nutrido de picos montañosos formando parte del cinturón que rodea las cercanías de nuestras llanuras; llanuras éstas convertidas en observadoras del verde panorama que cubre las cimas de éste; quizás este sector que hizo rodar sus peñascos y troncos llevando en su deleitante paseo arbustos y hierbas, también en las profundas raíces de sus añascos árboles vive la tea incendiaria de nuestras fontanas que las férreas sequías no han podido absolver en el devenir del tiempo reposando sus aguas en el poso de Isidro llamado así en honor del Catalán Español Isidro Rodríguez, poseedor de estas ricas montañas.
Las fuentes del Isidro que aunque en letargo tienen su suplente que son las aguas de la Sata, fontanas estas que han sabido conservar el añil de nuestras linfas, en sus grandes rocas y en sus lejanos escondites que sólo se ha escuchado chirriar de grillos y cantar de pájaros hilvanados por el fresco aire y las bellas sombras de sus manglares.
Se llama Sata en honor a Josecito Soto, porque era propietario de estas ricas tierras, a este señor le llamaban Josecito la Sata, o sea, que este patronímico es derivado del apellido Soto.
El nombre de este sector, de los que forman parte de nuestro adorable terruño, La Sata que actualmente cuenta con 10 viviendas, nutridas de gentes sencillas, humildes y dignas, manteniendo una fuerte unidad familiar descendientes de Cosme Rodríguez de origen español, y de Juan María Castillo hombres que supieron llevar la consigna del trabajo en sus enaltecedores hombros para darnos ese preciado líquido que hoy recibimos de sus propios esfuerzos.
Una anécdota de éstos es que cada 27 de febrero celebraban una noche de vela para que esas aguas nunca se secaran y hoy todavía nos alimentamos de esos valiosos esfuerzos de estos emblemas naranjaleros.
c) LA CAÑADA ABAJO: La entrada del Naranjal que sus primeros habitantes bautizaron como “La Cuchilla”, este término que según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa Ceja de la Sierra o Cadena de Montañas// Loma o Cumbre de Montañas prolongadas características de la común de San José de Ocoa.
Esta parte frontera con el Ojo de Agua he podido nombrarla como el corazón de mi tierra, pues todo el naranjalero que llega respira hondamente el aire fresco que sopla desde los verdes palmares que se vislumbra al llegar, descubriéndose el paisaje saturado del perfume puro de sus florestas.
Este sector ubicado a la derecha de la carretera principal, cundido de platanales, guandulares y otros árboles es lo primero que vemos al llegar, aquí se asienta alegre y trabajador el poblado de Cañada Abajo, cuyos bohíos sobresalen entre los diversos árboles que lo nutren.
Este poblado “Cuna de los Santanas” de El Naranjal, aquí se dieron cita los más viejos robles que habitaron mi amada tierra.
Era costumbre de nuestros antecesores formar una aldea alrededor del principal tronco de la familia.
Así, como lo hizo Carlos Cea en Ceita, Cosme Rodríguez en la Sata así lo hizo Silvano Santana y Petronila Enríquez en la Cañada Abajo, formando la aldehuela con los predios de sus hijos todos, forma de vivir que aún se conserva en nuestros habitantes siendo ejemplo el señor Rafael Abreu Mora (Tigen) padre de toda una aldea naranjalera.
Esta cañada primer camino del paraje, cubierta por el deleitante frescor de sus árboles y el chui-chuí de las palmeras desafiando el son del aire que sopla en los atardeceres, por este lugar, en que hacían gira a toda porfía los ruiseñores y rolones, dieron sus primeros pasos nuestros recordados primeros pobladores a pie o en animal; estuvo cundido de un arrolluelo que hacía más frescos los amaneceres, agua que nacía en las fuentes de la Sata e iba a desembocar en el arroyo donde cada uno hacía rodar su figura para pasar momentos alegres, donde iban a realizar labores hogareñas, ocupación principal de la hacendosa mujer naranjalera.
Esta parte formada por unas fértiles llanuras donde sembraban nuestros labradores caña para ser procesada en los ingenios que existían en los primeros tiempos.
Actualmente la Cañada Abajo nutrida de gente sencilla y humilde orgullosa de vivir en este lugar que propaga en sus brisas toda la belleza de la topografía del terruño.
Como han narrado los grandes escritores dominicanos, a nuestra cultura, a nuestros primeros pobladores (indígenas) les gustaba formar sus tribus siempre a orillas de ríos y arrollos, costumbre esta que también llevaron a cabo nuestros primeros pobladores o remotos poblados de El Naranjal.
Según las entrevistas realizadas a todas las personas mayores de 90 años, los principales poblados del Naranjal eran:
Ceita: En este lugar nace una agua en la parte Este y en el Oeste, una se halla en los terrenos de José Santana denominado El Poso de José, la otra fuente nace en las tierras propiedad de “Carlos Cea”, hoy “Conuco de Negra”.
La Sata, donde también nacen las aguas que nos alimentan actualmente entre otras.
·Cañada Abajo, donde hacían paseo las aguas de la Sata para desembocar en el Arrollo, aguas que todavía se conservan.
La Cachimba dentro del marco de todos esos sectores no puedo dejar de mencionar este lugar, pues es uno de los lugares de los aires más frescos de esta tierra, pues se sabe que aquí no hubo población grande en tiempos lejanos, como existe actualmente, pues lo forman un grupo de familias descendientes de José Ma. Chalas y Marcelino Pérez.
Quizás este nombre, nos lleva a pensar que eran grandes fumadores o fabricadores de cachimbos, pero La Real Academia española designa este término rioplatense como “Río poco profundo”, pues también por aquí se dieron cita nuestras limpias aguas; al fondo de este sector hay una cañada, por la cual corrió abundante agua cubierta de una vegetación bellísima de mangos y otros árboles.
Naranjal Abajo, del sector Cañada Abajo se fue expandiendo la familia y fueron éstos los que formaron el primer poblado del Naranjal Abajo.
NOTAS Y APUNTES SOBRE NUESTROS PRIMEROS POBLADORES
Pedro Antonio Santana hijo de Silvano Santana, fue bautizado por el cura párroco Teodocio Ramírez Arellano. Nació el 19 de enero del año 1878, fueron sus padrinos Norberto Martínez y Juana Castillo. Folio 257. Libro I de Bautizos de la Parroquia San José de San José de Ocoa..
Federico Mora fue bautizado por el párroco Thomas Lover en 1881, hijo natural de Petrona Mora y Luís Abreu, residentes en el Naranjal y fueron sus padrinos Zeferino Velásquez y Eugenia Martínez. Libro II de Bautismos. Parroquia San José.
Pedro Antonio Santana hijo de Silvano Santana, fue bautizado por el cura párroco Teodocio Ramírez Arellano. Nació el 19 de enero del año 1878, fueron sus padrinos Norberto Martínez y Juana Castillo. Folio 257. Libro I de Bautizos de la Parroquia San José de San José de Ocoa..
Federico Mora fue bautizado por el párroco Thomas Lover en 1881, hijo natural de Petrona Mora y Luís Abreu, residentes en el Naranjal y fueron sus padrinos Zeferino Velásquez y Eugenia Martínez. Libro II de Bautismos. Parroquia San José.


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